Yo, al igual que tantos otros, tengo un sitio donde escribía, y lo he dejado. Ahora lo retomo, pero lo he dejado, me ha pasado con libros, estudios, proyectos, mil historias... Lo he dejado, lo he dejado todo. Lo retomo y lo dejo, lo retomo y lo dejo. La constante, es lo que hace que no dejes lo que estás haciendo. He dejado demasiadas cosas. Es normal que la gente se agite si lee lo que escribo, no guardo orden, pero tampoco es que me importe, simplemente escribo, lo que me pasa por la cabeza, lo escribo. Y así quedan un montón de equívocos, ambigüedades, que pueden ser resueltas, pero que decido dejarlas tal y como están, porque es así como quiero que se queden. La constante, en fin, es dejar de esperar dejar de esperar.
El dejado de mí, que se encamina hacia ser yo.
domingo, 20 de junio de 2010
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