lunes, 11 de enero de 2010

Nos quitamos hasta el silencio...

Me gusta el silencio, es algo necesario para muchas cosas, es algo muy molesto en otras ocasiones, es algo vital también, es una calma infinita si se sabe escuchar...
También me gusta salir, salir de esta prisión de cuatro paredes llamada con dulzura hogar, hogar, hace tiempo que no siento mi hogar, hace tiempo que mi casa desprende más de 20 grados y no la siento caliente, hace tiempo que siento la presión de las doxas, o mejor dicho de la ausencia de ellas, la ausencia de su lucha, la desidia cada vez captura a más, cada vez se siente menos ese shock que te dice que despiertes, ese calambrazo que te hace moverte, esa tensión que sientes con tal intensidad que tienes ganas de compartirlo y vivirlo con otros, pero que sabes que cada vez hay menos, o te da esa sensación. Pues sales afuera a respirar y sientes que el aire en tus pulmones no es igual que antes, que está contaminado, manchado, impuro, sientes que el oxígeno no te llega en las cantidades que necesitas, y te dan ganas de gritar, te dan ganas de destruir. A veces no puedes contener tanta presión y destruyes, cuidándote de no dañar tu alrededor, ese alrededor que te invita a hundirte, que te agarra, te oprime... Haces un esfuerzo más que humano para canalizar ese odio que te crea todo eso y descargarlo sobre alguna piedra, algún banco, o algún bien público o privado, contra algo que no pueda incordiarte exclamando que actúas injustamente. Otras veces consigues reprimir ese odio, pero te ataca más fuerte el cerebro y entonces tienes que gritar a pleno pulmón, tienes que inventarte algún dios a quien echarle la culpa, y así desahogarte, sabiendo que por su omnipotencia no va a resultar dañado.

Pero todo eso no es suficiente si se tiene que repetir una y otra vez, una y otra vez... siempre, con más o menos frecuencia pero estás destinado a que siempre se repita. No puedes aceptarlo, pero no tienes más remedio, y acabas haciéndolo.

Más tarde descubres que tu ídolo del pensamiento ha dejado en su legado algo que dice algo así como Amor fati. Lo lees, te da un shock, lo vuelves a leer, intentas ver a través de él pero está bien claro, lo aceptas porque se trata de alguien que admiras, pero realmente no lo has aceptado, no te cabe en la cabeza cómo amar todo aquello que tanto daño te ha hecho, pero entonces te acuerdas de su vida, y te planteas si es posible, luego lo afirmas, y luego empiezas a creértelo. Y luego, como todo aquello que quieres disfrutar, lo empiezas a poner en práctica...

Entonces le entiendes, no puedes compararte con él, pues nunca pasarás por lo que él pasó, pero te sientes extrañamente familiarizado, y te propones buscar el aire tras acabar este trabajo...

También y, teniéndolo en mente desde el principio se te viene a la memoria algo que viene al pego para criticar la actual lucha de doxas:
Ser gobernado es ser observado, inspeccionado, espiado,dirigido, sometido a la ley, regulado, escriturado, adoctrinado, sermoneado, verificado,estimado, clasificado según tamaño, censurado y ordenado por seres que no poseen los títulos, el conocimiento ni las virtudes apropiadas para ello. Ser gobernado significa, con motivo de cada operación, transacción o movimiento, ser anotado, registrado, contado, tasado, estampillado, medido, numerado, evaluado, autorizado, negado, autorizado, endosado, amonestado, prevenido, reformado, reajustado y corregido. Es, bajo el pretexto de la utilidad pública y en el nombre del interés general, ser puesto bajo contribución, engrillado, esquilado, estafado, monopolizado, desarraigado, agotado, embromado y robado para, a la más ligera resistencia, a la primera palabra de queja, ser reprimido, multado, difamado, fastidiado, puesto bajo precio, abatido, vencido, desarmado, restringido, encarcelado, tiroteado, maltratado, juzgado, condenado, desterrado, sacrificado, vendido, traicionado, y, para colmo de males, ridiculizado, burlado, ultrajado y deshonrado.

Pierre-Joseph Proudhon

Sientes ahora unas cadenas que pesan, pesan... y vas tras el silencio a ver si te puede ayudar a liberarte otra vez de ellas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario