sábado, 19 de diciembre de 2009

OH gran admirador de Zaratustra

Las metáforas de dios y hombre hay que abordarlas desde una perspectiva estética porque una interpretación socio-biologicista de la voluntad de poder nos lleva directos al Mein Kumpf de Adolf Hitler algo que Nietzsche hubiese detestado:

Máxima: no tener trato con nadie que participe en la mentirosa patraña de las razas.
¡Cuánta mendacidad y cuanta miasma hacen falta para remover cuestiones radicales en la actual E"uropa" de la mezcolanza.
Últimamente me ha escrito un cierto señor Theodor Frittsch, de Leipzig. No hay en Alemania una banda más desvergonzada y estúpida que estos antisemitas. En agradecimiento le he enviado por carta un conveniente puntapié. ¡Esa chusma se atreve a llevar a la boca el nombre de Zaratustra! ¡Nausea! ¡Nausea! ¡Nausea!

Fragmentos póstumos, Vol. IV

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